50 sombras de Grey

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50 sombras de Grey

Cincuenta sombras de Grey – ficción, erotismo y banalidad

There is no pornography without secrecy. D.H. Lawrence

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D.H. Lawrence

Recientemente, visitando la ciudad de Crozon, situada en una enorme y silenciosa bahía al norte de Francia, en la región Bretona, me encontré con la novedad de que más de uno de mis anfitriones comentaba con vehemencia el éxito comercial global de Cincuenta sombras de Greyde la autora inglesa E.L. James. “Es una novela erótica sobre sado-masoquismo, escrita por una mujer para las mujeres”, me dijeron. “¡Es un éxito!”, corearon varios. Viniendo los comentarios de franceses que deberían conocer el impacto cultural y literario de las obras de ficción sexual de mujeres como Pauline Rèage (Histoire d’O, 1954), Jean de Berg (L’image, 1956), y Anaïs Nin (Little Birds, 1974), presté atención, confesé mi ignorancia y pedí referencias.

Cuarenta millones de ejemplares vendidos en el mundo. Es el libro de venta más rápida en su versión económica impresa y el más vendido en su versión digital en Kindle (cerca del millón). Las ventas han sobrepasado las expectativas de la editora Random House motivando la asignación de un bono de cinco mil dólares a cada trabajador. Ha sido traducido a treinta y un idiomas, incluido el castellano, croata, japonés y el finlandés. En las redes sociales, como facebook, las mujeres siguen los avatares amorosos de los personajes y expresan sus preferencias sobre los posibles actores y actrices para la versión fílmica. Se vende t-shirts con textos alusivos al sado-masoquismo (“relájate y obedece”), se vende ropa interior alusiva al libro. Desde septiembre de este año se puede adquirir el disco compacto con la música clásica mencionada en el libro. Plomo (grey) es el color recomendado para decorar no sólo el dormitorio, sino toda la casa. Incluso se sospecha que el incremento de las ventas de sogas en algunas ciudades de los Estados Unidos es debido a este libro. En pocas palabras, 50 sombras… se ha convertido, en muy poco tiempo y con la rapidez que el mundo digital lo permite, en un fenómeno cultural y de mercado excepcional. “¡Felicitaciones a la autora! ¡Bien hecho!”, les dije.

En los días siguientes, puede ver el libro en el  escaparate de la única librería del pacífico pueblito de Crozon. Posteriormente, siguiendo mi periplo francés, encontré el libro en las librerías de ciudades más grandes y cosmopolitas como Tours, Nantes y París y hasta en una obscura librería en la estación de tren de Quimper.

Si bien no estaba en mi lista inmediata de lecturas, tanta algarabía me despertó la curiosidad y bajé la novela a mi Kindle. Después de todo –pensé– sería una buena lectura para mejorar las condiciones de mi vuelo de nueve horas de regreso a los Estados Unidos y relajarme ante la presencia amenazadora de la tormenta Sandy.

Durante el vuelo, me enteré que Sandy no sería problema. Ya había arrasado New York  y se alejaba de mi puerto de entrada, Washington D. C. Me quedaba entretenerme con 50 sombras…, ya sin otra tensión que arreglar mi largo cuerpo a la estrechez de mi silleta de vuelo por nueve horas. Sin embargo, por más que me esforzaba por avanzar en la línea narrativa de la obra de E.L. James y habiendo agotado 60% de ésta, el aburrimiento me alargaba las horas de vuelo miserablemente. ¿Qué estaba pasando? ¿Acaso estaba muy cansado para entenderla? ¿O quizá, mi genero de varón me impedía acceder al erotismo prometido?.

No, me dije. Lo que pasa es que este libro ni es erótico, ni es buena literatura. Entonces, ¿cuál es la explicación  de su éxito comercial global, mayormente entre las mujeres?

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E. L. James

La autora describe su trabajo  como “romances provocativos” y “romances para adultos”. Lo que ofrece es la búsqueda del amor, coqueteo y sexo. Eso es romance para adultos. Pero los críticos literarios han sido un poco más virulentos. Su trabajo ha sido llamado “porno para amas de casa”, “porno para las mamás” (aunque mi hijo de catorce años lo tildó de “porno para las abuelitas”), y “Barbie porno”. The Guardian señala que el libro ni siquiera llegó a estar entre los finalistas del Bad Sex Award 2012 debido a que no cumple con el primer requisito para ser considerado: ser una obra literaria. El jurado no toma en cuenta pornografía u obras eróticas.

Otros críticos (Jessica Reaves del Chicago Tribune) van más al detalle y consideran que el tema en sí no descalifica al libro, porque hay varios ejemplos de obras de ficción sexual con calidad literaria escritas por mujeres. El problema es la calidad de lo escrito. En este sentido, se critica la pobre presentación estereotipada de los personajes, su relación poco creíble, el desarrollo de la acción obvia y predecible, diálogos bobos, lo repetitivo en la descripción de la excitación sexual, ausencia de imágenes, el uso de metáforas dignas de niños de primaria y por último, la ausencia de drama y la tacañería en la construcción de frases dignas de recordarse.

En las secuencias de la relación entre los dos personajes principales (Anastasia y Christian) todo es externo, bonito, aburridamente presentado de color rosa, pero un poquito más picante para venderse en los supermercados.

El argumento de la obra podría resumirse así: chica educada, virgen a los 21 años –en contra de las estadísticas sobre la sexualidad juvenil en los Estados Unidos e Inglaterra[1]– con un ego disminuido, encuentra al príncipe azul (o grey, plomo[2]). Al príncipe le gusta hacer sentir que él es príncipe: “No me toques”, “te vienes cuando yo quiera”, “te vistes como yo quiera”, “tú eres mía, yo no soy tuyo”, “me gusta controlar”. A la moderna Cenicienta le gusta y se sorprende de la sexualidad de Christian, pero quiere “algo más”. El paradigma (o construcción social) usado es que en una relación heterosexual, la mujer busca amor y compromiso, mientras el hombre busca sexo (en el caso de Christian, sexo kinky).

La doncella que a los 21 años todavía es virgen sexual y orgásmica, hace de Anastasia una chica post-moderna especial. Se siente en desventaja con respecto al resto de sus congéneres. Ella no se siente sexi como Kate, su compañera de habitación. Para acceder al placer de mujer adulta que quiere dar placer, ser deseada y recibir placer tiene que firmar un contrato. Aquí la autora malgasta su tiempo –y del lector– con los detalles del contrato, que es el recurso para hacer “legal” el acto de sumisión (¿réplica del compromiso matrimonial?), admisible, respetable y seguro. El resto de la historia es darle relleno moderno y decorativo a una relación entre estereotipos sacados de una revista de SM para ser presentada a las girl scouts.

Para pintarla como una mujer joven de nuestros tiempos, no es casual que Anastasia escriba correos electrónicos coquetos (el general Petraeus y su amante saben de este poderoso instrumento de calentamiento a distancia; los sex-texting es una manía generalizada entre los jóvenes del siglo XXI). Ella usa su MacBook (“cacharro infernal”), su IPod, escucha música de Britney Spears, pone especial atención a la marca del carro, a la alfombra cara, a la calidad de la ropa de su príncipe (“me ha dejado uno de sus boxers de algodón, de Ralph Lauren, nada menos.”) y a los vinos caros que el galán le ofrece con displicencia seductora. Ella es la Cenicienta moderna.

Christian Grey, el príncipe plomo, es la imagen del novio de la Barbie. Ken es el muñeco inalcanzable, frío, distante y robótico creado por Mattel Inc. y que las mujercitas ahora adultas, todavía sueñan en 50 sombras… Esta imagen del novio ideal ha sido globalizada y se puede encontrar en todas partes el mundo y se ha ido reciclando según el ambiente cultural desde su introducción en 1961. Por ejemplo, en 2011 se lanzó una versión de Ken para adultos coleccionistas. Los muñecos de Mattel tienen vida propia. Ken y Barbie tienen desencuentros amorosos como cualquier otra pareja. Se separan, se juntan, él no quiere casarse. En la versión de E.L. James, Ken-plomo le gusta darle nalgadas a su amante y no quiere comprometerse más allá de su contrato de gustitos sexuales.

La autora recurre a la “diosa que llevo adentro”, como la voz de la conciencia y lo formal de Anastasia que le hace llamados de atención ante su comportamiento ambivalente. Esta diosa, un ícono presumiblemente usado para crear drama, no logra alcanzar ese nivel. Es  unilineal, aparece y desaparece convenientemente. No le crea conflicto mas allá de “yo te lo dije”, tal cual su madre se lo diría, o salta llena de alegría pueril cuando Anastasia se apunta un gol efímero en sus coqueteos con Christian. Pero el lector no sabe nunca que arquetipo de diosa está dentro de Anastasia: ¿Afrodita, Hermis, Athena…? ¿Una combinación de todas? Esta voz interior es más bien la imagen del genio de la botella o el hada madrina en la versión de Walt Disney.

El éxito de 50 sombras… radica en usar imágenes ya conocidas e interiorizadas por las mujeres actuales para hacerlas entrar en el sado-masoquismo de salón. Ese que hace que los asuntos en la cama sean un poquito más interesantes. La señora E.L James no quiere escandalizar a nadie, sólo utilizar los íconos aceptados y pintarlos modernamente con un tenue barniz bizarro, pero aceptable y presumiblemente de buen gusto. Después de todo, a qué mujer no le gustaría un poquito de sal y pimienta durante el sexo que les permita tener orgasmos más frecuentes.

Su obra no pretende buscar el camino de la transgresión que sigue “O” (cuánto de mí voy a negar, para arribar a un estado casi místico de entrega al otro) sino contar un cuento de hadas con el cual se identifique la mujer promedio sobre la base de fantasías pueblerinas retrogradas: ¿A qué chica no le gustaría tener un novio millonario, educado, bonito, bien dotado, físicamente perfecto, bien vestido, que le dé regalos caros? ¿Qué chica joven no le hubiera gustado tener orgasmos en su primer acto sexual?[3] ¿Qué chica de cualquier parte del mundo no sueña con tener una cita y ser transportada en helicóptero (o unicornio)?

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Quizá el mérito de este libro sirve para probar que sofisticadas técnicas de marketing(la autora se desempeña como ejecutiva de televisión) desde su concepción hasta su venta en una trilogía, funcionan. Parte de este proceso es hacerlo asequible en su versión digital. Ahora la novelita romántica y un poco kinky, puede leerse con privacidad necesaria. Esto, según algunos comentaristas, ha ayudado al público femenino, al cual estarían catalogando de cucufato, a leer “romances para adultos” sin que nadie se entere de que son personas sexuales. Darle a las audiencias femeninas poco sofisticadas –el gran mercado– lo que quieren leer, es el mérito de este libro. Pero esto no la convierte en una obra de ficción de calidad (nunca fue su objetivo), ni una obra de ficción sexual que cumpla su cometido. Basta aquí recordar que Anaïs Nin, fue parte de un grupo de poetas que se dedicó a escribir erotismo por necesidad, pero que su obra ha ido más allá del tema y de su venta, para quedar como una obra literaria de calidad. Por más que el lector lo intente, no podrá encontrar ninguna frase amigablemente literaria digna de recordase en 50 sombras.

Anaïs Nin podrá decir: “The little clitoris stiffens like a nipple. My head between her two legs is caught in the most delicious vise of silky, salty flesh”.

E.L. James dirá: “Cogiéndome por la parte superior de ambos muslos, me separa las piernas. Gruño con fuerza al notar que su lengua me acaricia el clítoris. Dios…”.

Si la función de la ficción es reinventar la realidad –mentir, como lo llamaría Mario Vargas Llosa–, la ficción de la señora James es poco creíble. En la ficción, la verdad de los hechos se transforma pero siempre hay un referente que el lector puede identificar en la vida real. Es puente por el cual transita la dicotomía realidad/ficción y donde la literatura ejerce su hechizo. En 50 sombras… no hay ese referente básico. La realidad sin ficción de la que se parte es ya una mentira a secas. Esto debido a que sus personajes son modelos mediáticos y de escaparate, arlequines ya mentirosos, antes de ser ficcionales. Siguiendo a MVLL sobre la relación ficción-verdad: “toda buena novela dice la verdad y toda mala novela miente”.

Para llegar  a ser una obra de ficción sexual, la novela tendría que haber entrado en el otro lado de la sexualidad: aquel en que parece lo prohibido, lo misterioso, lo transgresor, la búsqueda del placer en circunstancias catalogadas anormales pero muy íntimas y sin mencionar repetidamente que lo que está sintiendo la protagonista es “erótico”. Al no estimular la imaginación intuitiva del lector cuando se presenta la descripción de lo estrictamente sexual, no hay espacio para la asimilación imaginada de texturas, insinuaciones, colores, la exacerbación de otros sentidos. Todo se queda a nivel fotográfico y voyerista.

Las relaciones de poder que sí se dan en la tranquilidad del dormitorio de las parejas, aquí se dan desde la perspectiva de un modo de vida del protagonista. Pero él no es transgresor, él sigue mandando en la cama tal y como manda a sus empleados de exitoso imperio comercial. Ken-plomo, no puede dejar de jugar su papel de niño rico. Al contrario de la Historia de “O”, donde la presencia masculina es fuerte por las demandas y etérea en su historia personal, casi fantasmal, 50 sombras… pone al centro al príncipe plomo y sus caprichos.

Hubiera sido más interesante para el lector, que con todo el poder que le da el dinero, Christian hubiese devenido en un cross dresser y así crear un conflicto. Un drama de varios mundos encontrados frente a los cuales la heroína tiene que definir su amor y atracción sexual.

Hay otros alcances dignos de resaltar en esta trilogía. El primero es obvio: dada la permisividad sexual de nuestros tiempos, quizá ahora se pueda intentar algo más en la privacidad del dormitorio de las parejas al presentarse el sado-masoquismo como juego sexual sin un carácter subterráneo. Por último, desde Octubre de este año se puede adquirir la música exquisita que la autora presenta en la novela. Sin embargo, como podemos notar, ambos logros, no son literarios.

*Luis Fernandez Zavala, Ph.D. vive en Santa Fe, New Mexico. Acaba de terminar su primer libro de historias cortas, El guerrero de la espuma y otras tantas despedidas. luferza@gmail.com

[1] En USA, según el Centre for Decease Control and Prevention, 76 % de las mujeres entre 17-18 tienen sexo; el porcentaje es mayor en el grupo de 20 a 24 años (81 %). El grupo de edad de Anastasia. En Europa, Inglaterra tiene el porcentaje más alto de actividad sexual (40 %) del grupo femenino quinceañero.

[2]“Plomo” como  llamarían en Perú a alguien que es pesado y aburrido por lo perfecto que es.

[3]  Mientras que 75 %  de los hombres  siempre alcanzan el orgasmo, sólo 29 % de las mujeres lo obtienen durante el coito. Esto en circunstancias normales y no estresantes como la desvirginación. National Health and Social Life Survey. 

 

 

 

La conquista del aire

gopegui¿SE PUEDE CONQUISTAR EL AIRE?

 

Luis Fernández-Zavala Ph.D. (*)

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La autora española Belén Gopegui en su novela La conquista del aire(Anagrama 1998) en una novela bastante ambiciosa,nos invita  a explorar la respuesta  a la pregunta de cuánta libertad tiene la pequeña-burguesía para hacerse dueña de sus propios destinos.878381cb854ac3575bc1081fb3baa69f2879fd81

A través de una trama simple (las reacciones de tres amigos frente al pedido de un prestamo monetario de uno de ellos), una retórica muy su generis llena de matices internos que demuestra un fineza en el manejo de las emociones  y una  estructura narrativa  en la que los tiempos y espacios de los tres principales personajes se presentan simultaneamente, la narradora quiere“mostrar algunos mecanismos que empañan la hipotética libertad del individuo”.

En el prólogo, Gopegui nos hace una invitación muy personal a seguirla en la exploración de una respuesta a la pregunta planteada y  para que no halla dudas  de su misión  nos dice: “el narrador quiere saber y por eso narra”. La pregunta que podría ser propia de un estudio sociológico es respondida por Gopegui desde la ficción. He aquí la magia y complejidad de Gopegui que ningún estudio sociológico puede reemplazar: dar vida a los personajes desde adentro, desde su manera de pensar y actuar y de esta forma, dar cuenta de una serie de matices y tonalidades que definen la vida misma y que los conceptos no pueden lograrlo por su abstración y generalidad.

Se podría decir que la ficción de Gopegui, permite hacer hablar, sentir y vivir a los  conceptos subyacentes. Sin embargo, gracias al uso de variados recursos literarios entre los que destacan imagenes de exquisita y concise elaboración, una narrativa no panfletaria,  ausencia de sintementalismo fácil y la tendencia  a no dictar  un salida categórica sobre el drama de los personajes, es que podemos explorar la vida. Ella misma afirma en artículo sobre literatura y política (2005) que la literatura está “hecha para contar la vida”. Esa vida, sin embargo, sucede en contextos históricos y coyunturas específicas y afecta a sus personajes, aún en contra de su voluntad.

A diferencia de otras novelas, en las que el lector tiene que preguntarse al final de la lecura, por el objetivo de la obra, Gopegui explicita su objetivo desde el principio. Le queda al lector atento, evaluar si la autora logra o no el objetivo planteado. Esta forma de aproximarse al lector, meterlo directamente en un proceso de exploración conjunta  se asemeja a los llamados que se dan en el teatro invitando a los expectadores a descender de su asientos y entrar en la vida de los personajes. Desde el primer momento  el narrador, como un maestro titiretero, se mete en la cabeza de sus personajes y nos los presenta viviendo sus contradicciones. A través de la voz del narrador sabemos lo que piensan de sí mismos, de los otros personajes, su conflictos y quimeras individuales.

El contexto histórico de España de los años 90, lo aprendemos de boca de los protagonistas:  ausencia de partidos de izquierda, onegés en accinó, la juventud todavía contestaria, desempleo, globalización, caos e inseguridad. Sin embargo, la autora omite eficientemente una contextualización detallista que podría haber hecho que los alcances de su exploración se encasille en una anedocta bien contada. En este sentido su exploración transciente la España de los 90 y se hace más universal. No obstante, dado la densidad de las aseveraciones, la novela no pretende llegar a un masivo séquito de lectores, pero si  a un público educado: la clase media lectora a la que pueda significarle algo vivencial la exploración planteada o aquellos que desde la intelectualidad  pretendan clasificar la obra ya que les será imposible obviarla por la riqueza de su contenidos referentes  al amor, la amistad, la función social de los individuos y sus procesos de busqueda de sentido a la vida.

¿Es el aire la metáfora adecuada sobre la libertad individual?

El aire que respiramos todos (aun que se haye contaminado por la irracionalidad capitalista) no es una mercancía. Todos tenemos acceso a este vital elemento de la existencia humana sin entrar en relaciones de intercambio (mercado). Sin embargo, pareciera ser que el sistema capitalista, unos tienen más “aire” que otros. La pequeña-burguesía gracias a su acceso a la educación y a las profesiones tiene más espacio (más aire) para tomar decisiones sobre sus proyectos personales que los sectores sociales proletetarizados.  Por otro lado, su inserción en el mercado laboral es contradictoria y le crea una  “falta de aire” como representación de la angustias personales de los personajes. La conquista del aire (la libertad individual  y/o iliminación de la angustia) es una lucha invisible, etérea, omnipresente, conflictiva, hasta a veces una ficción mas.

Elegir y decidir no son la misma cosa.

La pequeña-burguesía decide cotiadiamente frente a opciones ya dadas: lo que ofrece el mercado en términos de trabajo y modos de vida. Pero no puede elegir un vida diferente basada en sus principios. Ninguno puede controlar los fines de lo que hacen. Aquí vale la pena mencionar a Santiago, uno los personajes, que  decide especializarse en la obra de Mendeville, un filosofo del siglo XVIII, que postulaba que lo que hace progresar a la sociedad son los intereses individuales. Al introducirnos la autora, casi de costado, a los argumentos de Mendeville, que ninguno de los protagonistas custiona (lo que no lleva a pensar que esto planteamientos son innerentes a la ideología pequeño burguesa) , nos deja abierta la reflexión sobre que es lo que motiva las dudas, angustias y acciones de nuestros tres amigos. ¿Es el  motor de su accionar  el paradigma ideológico de izquierda socializante en el cual estuvieron inmersos en la universidad o es la busqueda de la felicidad vía la satisfaccion de sus intereses individuales (mezquinos, tal como lo pondría un teórico del marxismo). Estos son los parámetros de la contradicción y del drama de la pequeña-burguesía dentro los cuales los tres amigos actuan y se reacionan entre sí.

Para los tres amigos, los valores alternativos de solidaridad, racionalidad y causa común son algo aprendido y asimilado en circunstancias en las cuales ellos no estaban insertos en el proceso social de intercambio.  Cuando les toca insertarse en el mercado, el grupo de referencia se desbanda, los individuos van perdiendo la brújula y los valores adquiridos comienzan a corroerse. Para los otros miembros de su entorno que no asimilaron estos valores o que hallaron una justificación no contradictoria, la vida es más simple.

Santiago dirá:“Cuando conoces a alguien tanto tiempo, es un punto de referencia y,  si lo pierdes cuesta bastante orientarse”. Esta cita se puede aplicar a la amistad, a una relación amorosa de largo aliento, o la sociedad. En el caso de esta última, se da en la fusión de amistad y de valores compartidos. Cuando éstos se distancian del sujeto, éste se siente perdido, solo. El proceso de inserción en el mercado les ha cambiado el punto de referencia, aunque aún mantegan criterios y valoraciones previas encarnizados en sus amistades de antaño. Por eso todavía perdura en ellos una conciencia crítica (“Se supone que si seguimos con quebraderos de cabeza ideológicos es porque todavía no nos hemos resignado.”) , pero los otros elementos ideológicos del sistema producto de su nueva práctica social, los va minando o por lo menos, los conflictua y son parte de su insastisfacción, soledad y  angustias.

¿Por qué y cómo se angustian? 

Sus angustias se derivan de la busqueda de la adecuada respuesta ética-racional  ante el préstamo del dinero y ante la realización de sus proyectos personales que no pueden controlar.   Una solidaridad amical surgida en sus años de la “inocencia heroica” (palabras mías) , donde discutían de todo y buscaban dar respuestas a lo irracional del sistema y suponemos, también ligada al activismo político, se enfrenta a una situación diferente: todos ellos tienen proyectos personales aislados – la comunidad de intereses ha desaparecido – y ya están insertos dentro de la complejidad del mercado y sin una praxis política. Su conciencia crítica no tiene asidero en su práctica social. El dinero del préstamo es sólo un instrumento para para desenredar el manojo encarnizado  de relaciones sociales, económicas e ideológicas en la que se hayan. El dinero no es la esencia, dirá Gopegui en el prólogo. Es la manifestacion más obvia del sistema. Son las funciones sociales y económicas capitalistas hegemónicas  las que “se anidan en la conciencia moral del sujeto”.

Los tres amigos

Carlos Maceda es el que pide el dinero para enfrentar la crisis de su empresa Jard. Tiene un un hijo menor que apenas aparece en la trama para mostrar que es un padre amoroso; su esposa Ainhoa tiene su propio proyecto: aspira a ser médica. Son muchos los momentos de silencio entre ellos.  Ainhoa no se siente parte de su proyecto-utopía  de construir una empresa en la cual todos sus integrantes se beneficien: una comunidad económica sin explotadores y explotados. Es más, la vehemencia de Carlos  en torno  a su proyecto los va separando. De los tres amigos, Carlos es el hombre de acción, el sí tiene un proyecto claro.  Se siente incómodo ante la imposición hecha a sus amigos.

Desde su empresa intentaría preservar un recinto civilizado en la selva del capital”.

Santiago Álvarez  es profesor de historia moderna  en la universidad. Ha aceptado su rol como profesor investigador sin ninguna vehemencia. Se siente el más alejado de las urgencia del dinero y protegido del sistema dominante. El que Carlos le haya pedido dinero lo pone a la altura de sus amigos. Le gusta no ser más acomodado. No quiere entrar en el juego del arribismo. Èl es el escapista del grupo.

“…Le gustaba que Carlos le hubiera pedido dinero . Porque significaba que el era un igual, que era como Marta, alguien nacido de pie, alguien que aunque perdiera cuatro millones seguiría viviendo del mismo modo pues ya había consolidado su posición, había salido, como decía su madre, adelante”.

Tiene sus dudas si presto el dinero por la amistad o para estar a la altura de Marta. Deja a su amante Sol y se casa con una mujer de mejor posición socio-económica y de a pocos va poniéndose a la altura de Marta, vistiendo mejor.

Marta Timoner es la que menos urgencia tiene de dinero. Proviene de una familia acomodada. No tiene un relación fluída con su pareja (Guillermo)quien propone una vida en común a màs largo plazo (eso es lo que significa la compra de la vieja casa). Marta quiere su compañía pero su diletantismo es obvio. No es reconocida profesionalmente en el Ministerio de Transportes donde hace alianzas con su primer jefe para sacar proyectos interesantes de servicio público. El eficientismo no es neutro. (“…Ella solo podía hablar de medidas eficaces y no de medidas buenas. Los fines los fijaban otros”) Es vista como mujer y no como profesional por su segundo jefe, no tiene control de lo que se hace o no se hace en el Ministerio, su contrato esta siempre pendiente. No tiene seguridad en el trabajo ni en su relación amorosa. Sin embargo, puede arreglarselas como consultora internacional y puede esconder su soledad en el trabajo. Marta quiere tener más control en su vida profesional y amorosa.

Ella quería pertenecer al contigente de personas que concebían un destino distinto del destino un poco mezquino, un poco satisfecho, bastante entretenido  de cualquier miembro bien situado de la clase media”.

Los tres amigos tiene una  relación diferenciada con el dinero, pero todos lo necesitan de una u otra manera. Este es origen de las contradiciones: uno lo necesita para mantener una  empresa funcionando en un sistema de explotación , monopolio y competencia; otro lo maneja en función de no consumir demasiado y protegerese del sistema,  en tanto que, finalmente, Marta el dinero lo necesita para poder tener más control en su vida.

Si al comienzo de la novela y durante el desarrollo de la trama, el insomnio atormentaba a los  tres personajes, al final de la novela, ellos logran dormir, cansados de sus contradicciones en “un mundo  ordenado en apariencia”.El lector tendrá que caminar muy de cerca  a través de las inter-subjetividades de los tres amigos para aprender qué les hizo recuperar el sueño.

* Autor de El guerro de  la espuma y otras tantas despedidas (Pukiyari 2014). En Amazon.com y Peru E-books. Continue reading “La conquista del aire”

La sombra del viento: Los libros son también personajes (*)

Los libros son espejos: sólo se ve en ellos lo que uno ya lleva dentro.

la-sombra-del-viento-9788408112310La sombra de viento (Vintage Español, 2009) del autor español Carlos Ruiz Zafón alcanzó la marca de los doce millones de copias vendidas y su traducción a cuarenta y cinco diferentes idiomas. Se dice que esta novela es la segunda más vendida en España, después del El Quijote. En la actualidad, La sombra… forma parte de una trilogía de novelas incluídas dentro El cementerio de los libros olvidados: La sombra del viento, El juego del ángel y El prisonero del cielo. En esta trilogía, un libro es siempre el artefacto mágico que ordena y desordena la vidas de los que tienen contacto con él. En otras palabras, el libro, más allá de su material presencia de papel, signos en tinta y contenido, cobra vida. ¿No es acaso el sueño de todo escritor ya sea que tenga doce millones de lectores o una docena?

 

En La sombra… Daniel Sempere, apunto de por cumplir once años, va de la mano de su padre, de oficio librero, al cementerio de los libros olvidados, (“En este lugar, los libros que ya nadie recuerda, los libros que se han perdido en el tiempo, viven para siempre esperando llegar algún día a las manos de un nuevo lector, de un nuevo espíritu”) y tiene la oportunidad de escoger un libro. El lugar es no un simple depósito de libros viejos, tal como se le explica claramente su padre.

 

Este lugar es un misterio, Daniel, un santuario.Cada libro, cada tomo que ves, tiene alma. El alma de quien lo escribió, y el alma de quienes lo leyeron y vivieron y soñaron con el.

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Daniel escoge La sombra del viento de Julian Carax y asume la misión de adoptar y asegurarse que nunca desaparezca este libro, que se mantenga siempre vivo.

 

A partir de este momento, la vida trágica del autor Carax y su obra poco conocida pero que impacta terriblemente al joven Sempere, se convertirán en el eje de una misteriosa carrera contra el tiempo para conocer más acerca del autor y evitar la destrucción de su obra. En la medida que Daniel Sempere se adentra a descubrir quién es Julian Carax y por qué su obra esta siendo destruída, similaridades y tragedia envuelven su historia personal. La trama coge al lector y en lo entrampa en un historia de espejos que se autoreflejan creando un rompecabezas enigmático. Es dificil parael lector dejar de transitar en el camino emprendido por Daniel Sempere, buscando la luz al final del túnel de desgracias y nostalgias.

 

Daniel Sempere, el joven detective literario y aspirante a escritor, criado sin su madre y en medio de muchos libros tendrá como el Sancho de sus pesquisas, a Fermín Ramirez de Torres, espía caído en desgracia y devenido en mendigo. Fermín es una figura imprescindible para desenredar, con humor y sabiduría populachera y grandilocuente, el misterio que envuelve el laberinto de almas en pena que la vida de Carax y su obra han creado. Conforme se adentra en sus averiguaciones, Daniel encontrará varios personajes que sin proponerselo muchas veces, lo ayudarán o entorpecerán en la recontrucción de la trayectoria sinuosa de Julian Carax. Tendra aliados y enemigos, como su padre, una figura afable casi silenciosa y amorosa que lleva a cuestas el dolor de la pérdida de su esposa, el sofisticado librero Gustavo Barceló, Nuria Monfort, la amante eterna que conoció la totalidad de la tragedia de Julian Carax, el demoníaco inspector Fumero y el padre de su enamorada Bea, el ricachón Aguilar.

 

En La sombra del viento a todos los personajes les falta algo: una madre o esposa que se muere tempranamente, un padre no muy dedicado, un amante que imposible de alcanzar. Estas circunstancias crearán emociones, reacciones difrenciadas y una busqueda de satisfacción que no siempre es sana. Por ejemplo, el amor frustrado del inspector Fumero , su madre arrisbista y alaraquienta que suele causar risas y burlas de sus compañeros de colegio, van a crear en Fumero a un demonio de la venganza (Las palabras con que se envenena el corazón de un hijo, por mezquindad o por ignorancia, se quedan enquistadas en la memoria y tarde o temprano le queman el alma). En cambio, la temprana muerte de la madre buena de Daniel le compele a buscar en sus amantes algo de esa entrega amorosa que no siempre la encuentra, pero que existe en él y que no le permitirá caer en el lado oscuro de la vida.

 

La trama se desarrolla en los años post-guerra civil española. Son tiempos difíciles de tensión acumulada, tiempos de escacez material, de acomodos y reacomodos sociales y el surgimiento de los nuevos ricos y de los nuevos pobres.Tiempos de incertidumbre, donde los muertos aparecen tirados en la calles y nada puede sorprender al común de los habitantes de Barcelona.

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La Barcelona gótica (Esta ciudad es bruja sabe usted, Daniel? Se le mete a uno en la piel y le roba a uno el alma sin que uno se dé ni cuenta.) con su rebuscado velo arquitectónico cobija las calles irregulares de esquinas de otros tiempos , palacetes en decadencia, tranvías y plazas nostálgicas ayudando a mimetizar un clima enigmático y desolado que rodea a los personajes. Vientos fuertes soplaron durante la guerra civil sobre la ciudad, y ahora su sombra envuelve a los personajes y su paisaje urbano. El autor describe una Barcelona diferente a la que el turista moderno y casual pueda tener acceso. Sus calles de los años treinta al cincuenta se llenan de varias épocas: iglesias con perforaciones de balas en las fachadas de las iglesia, la suntuosidad de las mansiones en decadencia que abren sus rejas de metal negro para develar sus secretos, a la vez que podemos adentranos en los cuartos humedos y oscuros, pasillos largos y quejumbrosos hubicados en placitas rebuscadas y pacíficas de los menos afortunados. Si el lector cae en el hechizo de la novela, puede ir a http://www.df.lth.se/~jokke/sombra y con un Google Map bien detallado, pasear por esas mismas calles que recorría Daniel en busca de la historia del escritor Carax.

 

Carlos Ruiz Zafón es un hábil artesano del misterio y no deja sin explicación aún lo que pareciera más trivial; todo evento esta perfectamente concatenado y tiene sentido conforme se avanza en la historia. La prosa de Carlos Ruiz Zafón es precisa y meticulosa y la accción tiene un ritmo envolvente. Las imágenes poéticas presentadas por el autor pueden mover hasta a las lágrimas al lector, cuando de amor, erotismo o soledades se trata o en caso contrario, empujarlo a sentir lo obscuro, mordaz y diabólico de personajes como el implacable inspector Fumero. De este personaje, sabemos por ejemplo, que todo demonio es una creación de circunstancias y no un edicto divino o alguien posesionado por los demonios etéreos. En el misterioso mundo de Carlos Ruiz Zafón, lo macabro es perfectamente humano y las casualidades son las cicatrices del destino.

 

La sombra del viento es una novela que encanta y es muy díficil de dejar de leer, el lector quiere siempre saber más, y cuando llega al final, desea que nunca hubiese terminado y sus personajes y prosa poética se quedan con el lector por varios días, sino para siempre. Afortunadamente, las puertas – no siempre evidentes- del cementerio de los libros olvidados, siguen abiertas para otras tantas visitas.

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(*) Luis Fernández-Zavala, Ph.D., autor de El guerrero de la espuma y otras tantas despedidas.

 

 

 

 

 

 

 

 

Cinco esquinas de MVLL: lo opaco de la novela

El premio Nobel Mario Vargas Llosa acaba de publicar en marzo de este año su más reciente novela Cinco Esquinas (Alfaguara, 2106) y si bien los críticos y lectores la esperaron con gran expectativa, se podría pensar que los vericuetos amorosos del octogenario escritor y sus controvertidas declaraciones políticas habrían opacado el lanzamiento de esta nueva novela. Pero no necesariamente. Lo opaco de la novela se da por mérito propio.

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La obra consta de 314 páginas, 22 capítulos y la trama se ubica en el contexto político de los años noventa, casi al final de la dictadura compartida  de Alberto Fujimori (hoy condenado a 25 años de prisión) y su jefe de inteligencia, el gran mafioso, Vladimiro Montesinos (también entre rejas actualmente). La historia entrecruza las vidas de dos parejas de la burguesía limeña: el exitoso ingeniero minero Enrique Cardenas y su esposa Marisa y el abogado Luciano Casabellas y su esposa Chabela, las peripecias lumpen del editor del pasquín farandulero Destapes, Rolando Garro y su fiel asistente la Retaquita. Personajes secundarios en la historia son el fotógrafo de periodiquillo y un declamador de poemas venido a menos después de pasar por la TV fungiendo de payaso tonto.

Los críticos no se han puesto de acuerdo sobre el tema de la novela. El Comercio (Perú) encuentra tres temas: erotismo, periodismo amarillo y corrupción. Lima como una mujer que se autodestruye es el tema encontrado por El Economista (Mexico); El Universo (Ecuador) nos dice que la novela es “un alegato a favor de la libertad de prensa y una crítica al periodismo amarillenta”; lo mismo dice La Nación (Argentina). Para Hernando Urriago, catedrático colombiano de Literatura, los temas son la extorsión y el chantaje. Por último, El Universal (Venezuela) coincide en presentar como temas la corrupción y el periodismo sensacionalista y mercenario.

Al encontrar tantas versiones sobre el tema de Cinco Esquinas, aunque algunas parezcan inclusive similares, valdría la pena recordar que el tema en una obra literaria está relacionado al significado de la obra en cuestión (William G. Leary). La pregunta que el lector se hace es no de qué trata la obra (argumento, línea de la historia, trama) sino cuál su relevancia sobre determinados aspectos de la experiencia humana. Aquí importa muchísimo detectar la visión del autor al desarrollar la trama que da vida al tema. Según esto, creemos que el tema o temas, de MVLL en Cinco Esquinas son los mismos que ya ha tratado antes en otras novelas más elaboradas: la relación/reacción entre individuo y contexto socio-politico y el erotismo transgresor.

El autor nos sitúa un contexto socio-político corrupto donde a todos en la sociedad les cae la mierda activa o pasivamente. Sin embargo, mientras que los más ricos alteran su modo de vida marginalmente, para los pobres (que se convierten en mercenarios) es un caso de vida o muerte. En el amén de la historia es posible un final feliz, porque cambia el contexto o porque se dan las respuestas correctas y esto hasta tiene premio, no por actos heroicos basado en principios, pero sí por motivaciones egoístas. Los individuos se acomodan y la sociedad (la vida) sigue su curso.

El otro tema varagallosiano es: el placer transgresor  se logra solo en los sectores cultivados (el mundo de don Rigoberto). Este tema transcurre a lo largo de la novela solo en la terra firma de la burguesía hasta acabar en un ménage à trois   y un insinuado posible foursome. Si a esto le añadimos la escena de Enrique en la cárcel masturbando a un robusto delincuente, de la cual sale airoso, sin traumas mayores que lamentar una vez pasado el susto de experiencia carcelaria, este tema,  aparece corroborado y bastante claro en Cinco Esquinas. Tanto así que me atrevería afirmar que el capítulo con mejor narrativa es el de la relación lesbiana entre Chabela y Marisa. Su manejo sensualista, sin ser abrupto, inesperado al inicio, natural, romántico despierta curiosidad  en el lector   sobre esta relación entre amigas de toda la vida, casi hermanas. El autor no nos lleva al complejo mundo sicológico de esta relación, la muestra tal y como seda entre la gente con cierta sofisticación erótoma con sus bondades, ambivalencias y deseos.

maxresdefaultLa siguiente pregunta es si el autor logró plasmar y desarrollar su visión de la relación contexto socio-político/individuos y sexualidad transgresora/sofisticación eficientemente. Aquí hay que seguir admirando la pluma ya domesticada del autor. La novela es ligera y entretenida, dirigida a un público amplio, pero es desbalanceada; fácil de leer, sin causar angustias, pero todavía inquieta al lector a saber un poco más. Tiene el sello técnico vargallosiano del manejo de la estructura, especialmente en el capítulo XX donde finamente se ponen juntos todos los elementos esparcidos en la trama. Al final, la famosa pregunta de “¿cuándo se jodió el Perú?”, se cambia por: ¿quién mató a Rolando Garro? Entonces el contexto socio-político se diluye y nos encontramos frente a una intriga policial.

            El mundo burgués está mejor tratado presentando los detalles de su modo de vida; sin embargo, el mundillo de los protagonistas del barrio popular y en decadencia, adolece de intimísimo. En todo caso, unos viven bien, los otros, lo de abajo, se desenvuelven en un mundo sin placer: la Retaquita no tiene novio, el declamador se queda sin su esposa pierde debido  una enfermedad terminal, el fotógrafo timorato vive angustiado por sus magros ingresos que no le permite gozar de su familia. Ambos mundos aparecen ciertamente simplificados al extremo casi caricaturesco. El recurso sin embargo de entrelazar estos dos mundos es un intento válido, si se pretendió responder cómo el ambiente político dictatorial y corrupto del fuji-montesinismo afectó a los diversos sectores sociales en a década de los noventa.

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Cabe señalar que al autor desaprovechó una magnífica oportunidad de ficcionalizar ese contexto envolvente y nefasto en la historia del Perú. Fujimori y Montesinos, aparecen como pálidas sombras y en cuanto la inseguridad y terror vividos por esa época, solo se hace referencia a lo más obvio: el toque de queda que obliga que las amigas se queden a dormir juntas y iniciar su encuentro lésbico.

Cuando Marisa, aturdida, saciada, sintió sin poder evitarlo, que se hundía en un sueño irresistible, lanzó a decirse que durante toda aquella extraordinaria experiencia que acababa de ocurrir ni ella ni Chabela —que parecía ahora también arrebatada por el  sueño— habían cambiado una sola palabra. Cuando se sumergía en un vacío sin fondo pensó de nuevo en el toque de queda y creyó oír una lejana explosión.

 

Por ahí, en este mismo capítulo inicial, también se menciona un secuestro que traumatizó a otra familia burguesa, los apagones tan molestosos.“…Tema que obsesionaba a todos los hogares en aquellos días”.

El lector no llega a respirar el contexto de guerra interna pleno de torturas, espionajes, traiciones, ejecuciones, latrocinios, manipulaciones y desgaste moral a nivel nacional que esta detrás de la vida de los personajes. Coincido, en este sentido plenamente con la opinión del blog Lector Compulsivo que nos dice: “si Vargas Llosa quizo crear una atmósfera de terror o miedo por la omnipotencia de Vladimiro Montesinos…(y) los grupos terroristas (estos) aparecen como una pincelada de lo que esta ocurriendo en la periferia de la vida de los involucrados” Curiosamente toda esa información sí fue ficcionalizada en El reino del espanto (Grijalbo, 2000) por su propio hijo Alvaro Vargas Llosa con pocos méritos literarios pero con la crudeza y realismo basados en la investigación periodística.

No queda claro el porqué de la aparición del declamador en la línea de la historia. Se podría especular muy tímidamente que este obedece a la necesidad de MVLL de presentar como parte del contexto, el papel jugado por la TV basura bastardeando la cultura y la persona humana. En tanto que, por otro lado, el siempre temeroso fotógrafo del pasquín solo es un recurso acertado para que el personaje de la Retaquita aparezca con mucha más fuerza y capacidad de decisión.

Una apurada lectora me preguntó si valía la pena posponer la lectura de esta obra frente a las novedades literarias que aparecieron por esta época, entre ellas, Noches de Alfileres de Santiago Roncagiolo. Me respuesta fue: si no eres una experta en las obras de Vargas Llosa, no te preocupes de leerla ahora, no te pierdes nada. No seas como los admiradores de Celia Cruz que iban a todos sus conciertos, porque podría ser el último. Esto dicho a propósito de lo expresado por un académico colombiano que ve esta novela como una obra póstuma: escenas ligeras, ausencia de ambiciones, repetición de temas (huachafería limeña, sexualidad transgresora, individuo vs sistema), condensación estilística (técnica de los vasos comunicantes), en suma, una remasterización del autor. Una especie de Frankenstein editorial, según las palabras del profesor Hernando Zurriago.

 

Asesinato en la gran ciudad del Cuzco de Luis Nieto Degregori

Quien haya visitado Cuzco y admirado sus angostas calles empedradas, atrapadas en el tiempo, sus multiples plazas escondidas acompañadas de iglesias barrocas, su arquitectura de rocas majestuosas entrelazándose con los edificios castellanos rápidamente es absorbido por el misterio que este paisaje urbano-andino cobija. Más de uno, estoy seguro, empieza a querer palpar la Historia de esta ciudad o a tratar de imaginarla, preguntándose ¿qué pasó aquí? Esto es inevitable porque de cada rincón de la ciudad emergen historias y ficción que los cuzqueños amablemente quisieran contarnos. Sin embargo, las ciudades como Cuzco con gran impacto histórico, no solo albergan edificios, monumentos y plazas, sino que son el espacio del desenvolvimiento de poblaciones que son los verdaderos protagonistas de la Historia y también de la ficción.images

Luis Nieto Degregori es uno de estos cuzqueños ilustres que con su filigrana literaria logra hacernos sentir la historia de la ciudad desde adentro dándole vida a calles y plazas, algo que apenas podríamos acariciar como transeúntes o turistas. Sin ánimo de comparar, se me viene a la mente, las pinceladas de la Barcelona gótica dadas por Luis Ruiz Zafón cuando nos cuenta sus historias de pasión, venganza y misterio.nieto.0

En Asesinato en la gran ciudad del Cuzco (Grupo Editorial Norma, 2007) el autor nos introduce a la realidad social subyacente en una ciudad de indios, mestizos, criollos y españoles dentro de la intrincada telaraña social del Cuzco colonial del siglo XVIII. El relato empieza cuando el joven Diego Esquivel encuentra el cadaver del comerciante español Pedro Romero en el cementerio de la Catedral. Todo hace pensar que su asesinato fue un ajuste de cuentas porque no le habían robado sus pertenencias y sí le habían cortado la lengua y castrado. El hecho que el cuerpo apareciera en un lugar público y céntrico, indicaba que los perpetradores querían que su muerte fuese algo conocido por la población. Este hecho impacta profundamente al muchacho de catorce años, no solo por lo macabro de la situación sino porque el encargado de la investigación era el Corregidor don Diego de Esquivel y Navia, Segundo marqués de Valleumbroso, de quien se rumoreaba, era sospechoso del crimen y del cual el joven Diego, es su hijo ilegítimo.

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Ya más tranquilo, Diego pensó que seguramente el rumor que culpaba a su padre no pasaba de ser una vil calumnia, una más de las tantas que los envidiosos hacían circular contra los Esquivel.

Años más tarde, Diego es ordenado sacerdote y decide escribir una crónica de la ciudad del Cuzco como una forma de dejar constancia de la inocencia de su padre sobre los crímenes que le atribuían. La relación con su padre será siempre tensa y ambivalente: lo respeta, lo teme, lo quiere agradar, pero a veces duda de su inocencia y benevolencia por el trato despótico, especialmente cuando le recuerda que es su hijo ilegítimo. A través de sus pesquisas poco a poco descubre las ambiciones, mentiras, manipulaciones de su padre, para dejar por último abandonado el manuscrito de la crónica, no sin antes añadir una nota en el acápite referido a la muerte del comerciante Pedro Romero.

Causó bastante horror y escándalo este cruel insulto, sin que se supiese de sus autores ni se hubiesen hecho aquellas diligencias exactas que suelen hacerse en semejantes casos.

A través de las indagaciones de Diego el lector aprenderá de la existencia de una red intrincada de relaciones de poder en el Cuzco colonial donde las familias criollas más importantes – las que nacen para gobernar – son las que manipulan la adherencia de la población de indios y mestizos porque hablan su lengua, conocen sus costumbres y son los que se presentan como sus protectores cercanos, mientras engrandecen sus propiedades y riquezas. El poder central (el virrey y la Corona Española) necesitan de estas familias para poder mantener la paz social y el flujo de riquezas hacia sus arcas. Si bien hay leyes y reglas de juego, un burócrata peninsular poco podrá hacer sin la alianza con estas familias. El poder de las familias, como los Esquivel, se basa en ostentar que tienen poder, siendo parte de esto, tener concubinas a las que ningún otro hombre puede acceder sin correr el riesgo de arruinarse económicamente, ir preso o ser asesinado. No importan los rumores, hay que mostrar que se tiene poder.

Sin embargo, esto no sucedería si ciertos mitos y narrativas de la colonia no se hubieran enraizado en la cultura de la población. Este es el caso de de Leandra, la bella y alegre mestiza que queda impresionada con la apoteósica pintura de la boda del poderoso capitán español García de Loyola y la princesa inca Clara Coya. Esta pintura que se encuentra en la iglesia de la Compañía de Jesús es la representación del acto de conquista no como hecho violento sino un acto de amor con tintes religiosos. No es casual que la pintura se guarde en una iglesia para recordar a los feligreses que el famoso capitán es sobrino de un santo, San Ignacio de Loyola. El capitán no es dios, pero es alguien muy cercano a la nueva divinidad. Esta narrativa se convierte en celebración popular-religiosa y cada año se rememoraba la famosa boda escogiendo una joven mestiza de lineage incaico para representar a Clara Coya.LN_ES_V2_026_Boda_Dna_Lorenza_de_Loyola

Don Diego Esquivel, quien financiaba este festejo, le ofrece a Leandra que vive en el barrio de San Blas (predominante quechua, pero no necesariamente noble), ser la princesa inca como parte de su apretado camino a la seducción. Ella acepta, no sin dudas, para luego vivir la propuesta como la realización de su sueño ceniciento y hasta confunde la representación con la realidad.

Mientras el séquito nupcial se retiraba lentamente por el centro de la nave con el acompañamiento de clarines y cajas y en medio de una general algarabía de aplausos y vítores, Leandra empezó a creer que estaba ocurriendo un milagro, que ella era ya no más la muchacha de San Blas sino la reina del Perú, una mujer que por su condición misma estaba llamada a tener un destino fuera de lo común.

En Asesinato… el lector encontrará misterio (¿quién mató al comerciante español y por qué?), luchas intestinas por el poder local, leguleyos ilustrados, mercenarios mestizos, turbas de indios con cambiantes lealtades y burócratas españoles sin conocimiento de las alianzas internas y amantes mestizas ingenuas con derrotas personales que las marcarán de odio y revancha para toda la vida. Al final de la novela, el lector dejará de ver Cuzco como una sumatoria de estilos arquitectónicos con barrios y calles congeladas en el tiempo para imaginar vivamente la sociedad colonial del siglo XVIII moviéndose complejamente entre las bisagras del poder colonial, sus mitos y representaciones.